Escribo estas lineas sólo para iniciar el blog. Con todo respeto.
Elegí el nombre de Epaminondas porque así lucía la tarjeta de identificación de un vendedor brasileño que vendía pilotos descartables que protegían del agua de las cataratas cuando uno entraba en un mirador muy cerca de las caídas. Me manejó el dinero de las entradas, me pagó el estacionamiento -con mi dinero, por supuesto- y yo le compré tres pilotos a cambio de su atención. No es fácil manejar cuatro monedas en una triple frontera. También era guía, pero no lo contratamos. Vaya este recuerdo para Epaminondas. También pensé usar el de Zunilda, pero esa es otra historia, simpática...
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EDUCACION 2 Guapo y varón, y entre la gente de avería, patrón, por tu coraje y sangre fría, tu sola presencia, impone obediencia,...
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Señor, concédeme la Serenidad Para aceptar las cosas que no puedo cambiar. Dame Coraje para cambiar las cosas que pueda y ...
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La Argentina de Rousseau.
ResponderEliminarEl pueblo, -según Rousseau-, más allá de sus confrontaciones internas, por sus conclusiones demuestran tener su inteligencia y que esa tal inteligencia le hace un cuerpo, una sola cosa.
Omite, Rousseau, que toda movilización de conjunto requiere de una manipulación y que la tal movilización requiere de una inteligencia organizada desde fuera por medio de un reducido grupo de individualidades responsables en materia de conducción. Es decir, que existe una organización destinada a analizar la realidad para motivar e inspirar para planificar el movimiento que independientemente de la organización realice el acto. Esto se llama manejo de masas. Y esto expresa lo que la Constitución señala: “ el pueblo no gobierna sino por sus representantes.”
Esa “inteligencia que se le atribuye al pueblo no es tal”. Esa inteligencia es “el manipulador” que por medio de un estado de revolución permanente posibilita tener inadvertido al pueblo mismo de sus propios actos e ignorante de las fuerzas que se ejercen sobre él. En todo esto la “demagogia” ocupa un lugar preponderante.
El uso de la demagogia, instrumento abastecido por la dialéctica y el manejo de lo material, partes necesarias en eso de querer hacer a un sistema de pensamiento impuesto, de dominación, encuentra en la “democracia” el instrumento adecuado para llegar a su objetivo: perdurar y, perdurar aniquilando el pensamiento independiente acertado y verdaderamente libre que busca la verdad basado en la contundencia de lo que “es o lo que es igual: la verdad que hay en las cosas”.
Los Partidos Políticos que sirven a la existencia de la “democracia” constituyen un “desorden organizado”. Y que constituyen un desorden organizado en si mismos hoy día es fácilmente demostrable pues ninguno de ellos sirve a los propósitos que insinuaran sus orígenes. Debe recordarse que esos partidos llamados tradicionales fueron consecuencia de Movimientos Nacionales surgidos a distinto tiempo como un modo de preservarse: cultura, religión, lengua.
Si se analizaran estos años de democracia en la Argentina se podrá observar que al proceso de “aculturación” y “falseamiento histórico” le acompañó el “político” en materia socio-económica y las entidades partidarias por medio de sus dirigentes fueron el puente.
Existe una regla de la física que dice: “Un elemento está quieto o en movimiento según las fuerzas que se ejerzan desde fuera de él”. Newton.-
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